Algo habrá que hacer

Ya anticipe, días atrás, que desde mi punto de vista la situación en Cataluña solo podía terminar mal. Los acontecimientos están tomando unos derroteros que de no ponerlos freno desencadenaran en situaciones lamentables.

Los independentistas, o terrorista, ya no sé como llamarles, han optado por reaccionar a la sentencia del Tribunal Supremo con violencia callejera para hacer visible su posicionamiento y tratar de internacionalizar la situación. No hace falta ser un lince para darse cuenta de que los movimientos callejeros forman parte de la estrategia de la propia Generalidad.

Algunas voces autorizadas han hecho las primeras valoraciones de la sentencia del Tribunal Supremo en el sentido de que la sentencia obedece a una ingerencia del Gobierno, o mejor dicho, a una politización de la misma en la linea de evitar el delito de rebelión, haciendo ojos ciegos a la violencia, para no molestar a los presos del 1 de octubre.

Si lo que se pretendía era eso, lo que se ha conseguido es todo lo contrario. La violencia es evidente y los propósitos de los independentistas, a juzgar por estos primeros dias, parecen ir encaminados a una lucha callejera sin cuartel, hasta doblegar al Gobierno.

Lo que puede ser irremediable es la dejación del Gobierno en funciones con su Presidente Pedro Sánchez al frente en lo relativo a la normalización de la situación . Lo de Sánchez, de que todo se irá normalizando sin intervenir suena a pacto o a incapacidad. Si es lo primero, tanto Sánchez como Torras deberían ir poniendo de su bolsillo el dinero necesario para rehabilitar los daños causados. Si es lo segundo, tenemos que echar a Sanchez de la Moncloa el día 10 de noviembre. Si después del tancredismo de Rajoy , forzado por la reticencia de Sanchez a aplicar el 155, ahora nos viene Pedro Sánchez con estas, es para mandarle a paseo cuanto antes. A él y al Sr. Iceta, que es mas malo que el veneno y uno, si no el principal, culpable de lo que está pasando.

Creo que a una gran mayoría de los españoles nos molesta lo que está ocurriendo en Cataluña y esperamos, cada vez con menos esperanza, que el Gobierno haga algo para resolver la cuestión,

Viendo y oyendo lo que dicen los ministros , con especial mención para Marlaska y la vice Calvo y el Presidente del Gobierno en funciones, no caben muchas esperanzas de que sean capaces de resolver el problema de Cataluña. Me conformo con que eviten desgracias personales. Y si los catalanes quieren irse que se les abra la puerta. Al final es un problema que han generado ellos.

Por nuestra parte, la del resto de los españoles, solo nos queda elegir entre susto o muerte, como en el chiste.

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